LA ASAMBLEA DE AMIGOS/AS DEL HUERTO DEL REY MORO “LA NORIA”, CELEBRA UN ENCUENTRO VECINAL EN SU 5º ANIVERSARIO

El Huerto del Rey Moro es un espacio libre en el interior de una manzana, de unos 5.500 m2 , con entrada desde la calle Enladrillada, en el barrio de San Julián. Varios planes urbanísticos fijaron su conversión en jardín público, que rescatara su antiguo carácter de huerta y donde se desarrollaran programas educativos, medioambientales y de ocio para la ciudadanía. Pero ha tenido que ser el propio vecindario el que efectivamente le termine dando ese uso.

El valor patrimonial del Huerto y la Casa del Rey Moro es excepcional. La casa (c./ Sol, 103) es ya casi el único edificio doméstico que nos queda de fines del siglo XV. Por su parte, el espacio libre a sus espaldas, a pesar de las edificaciones que lo han ido esquilmando, es el reducto de su huerta original, atesorando aún elementos de su antiguo uso (noria, pozo,…). Por todo ello, en 2001 la Consejería de Cultura declaró ambos elementos como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

Se quiso dar al encuentro un carácter no sólo lúdico, sino también reivindicativo al saberse que tanto Junta de Andalucía como Ayuntamiento de Sevilla (y concretamente la Oficina del Área de Rehabilitación Concertada “Casco Norte de Sevilla” que lo cogestionan), tienen ya el permiso para acometer excavaciones arqueológicas en el recinto. Desde “La Noria” se piensa que “ésta sería una magnífica noticia si dichos trabajos se promovieran en verdad para investigar y poner en valor los restos que se sabe atesora este espacio, vestigios de su larga historia como huerto (noria, pozo, albercas,…); y si todo ello se realizara, además, dando participación y buscando el consenso con la ciudadanía que da uso al lugar, y procurando organizarlos para que sean compatibles, en todo lo posible, con la actividad y dinámica sociales que allí ya se dan. Pero no es así… Porque ambas administraciones siguen pretendiendo construir viviendas en el Huerto del Rey Moro. Y la motivación profunda de estos trabajos arqueológicos, a la luz de todo lo visto hasta la fecha, es averiguar dónde no hay “escollos” que dificulten la edificación pretendida, y usar dichos trabajos como excusa y ariete para el desalojo y clausura del lugar a los usos y vecindario que le vienen dando vida. Un vecindario que es contrario a que sigan restando superficie a los escasísimos espacios libres del barrio a base de más ladrillo; y aún menos, si cabe, en un bien que está declarado monumento, dados sus altos valores patrimoniales”.